
Si algo se le daba bien a la dirección de Animayores de Zaragoza, era contratar a gente incompetente, y marcharse todos los festivos y épocas de vacaciones.
En plenas fiestas navideñas, nuestra flamante dirección, decidió irse al pueblo con su familia, y dejar de responsables a cada uno de su turno, pues si se hacen bien las cosas no debería haber problema alguno.
Pero a veces contratar al personal mas barato, te puede salir bastante caro. La persona encargada del turno de tarde, que sin tener previa experiencia en el sector, y por circunstancias de la producción tuvo que quedarse sola al cuidado de los 20 ancianos que allí vivían, se encontró con un problema que no supo resolver.
Imaginaros el estrés
que puede ocasionar en un trabajador de residencia tener la responsabilidad de cuidar a 20 personas tu solo, hasta que en la hora punta entra tu compañero de refuerzo. Imaginaros la cantidad de trabajo que puedes tener, si has de cocinarles, limpiar el centro, atenderles, cuidarles, asearles, y acostarles... La hora de la merienda mismamente puede convertirse en una "locura" como algo se salga del guión.
Eso mismo fue lo que le paso a la responsable de aquel turno de tarde, un simple envío de pañales, y... ¡BOOOM! a improvisar. Los ancianos son gente de costumbres fijas, y la merienda ya llegaba mas tarde de las 17:00, prisas, muchas prisas. ¿Qué haces? ahorrar tiempo en todo lo que puedes, o eso pensó esta gerocultora.
Paquita parecía estar tan dormida... (no olvidemos, que por motivos de confidencialidad, todos los nombres que usemos aquí, serán nombres en clave, "Paquita" en este caso). Tan dormida, que no quería ni merendar. Así que a ahorrar se ha dicho, a otra tarea, que el tiempo vuela.
Como he mencionado antes, en las horas puntas llegaba un compañero de refuerzo, encargado de darle la cena a aquellas personas de alto grado de dependencia. Paquita era una de ellas.
Al parecer, Paquita seguía muy dormida, tan dormida que ni cenar quería. ¿Qué raro no? Este compañero de refuerzo, comenzó a intentar despertarla... Sin éxito.
Ya que ambos carecían de la preparación necesaria para un caso así, decidieron llamarme al teléfono, ya que yo también era responsable de mi turno, y hasta la fecha, solucionaba cualquier incidencia que me surgiera. Así que, en ausencia de la dirección, decidí pasarme por el centro a comprobar que pasaba.
Cuando llegue, Paquita seguía en el salón. Fría, muy fría. ¡Sí! vuestras sospechas son ciertas, Paquita yacía muerta en su sillón. Diré en favor del compañero de refuerzo, que el ya lo sabia, pero no quiso actuar por si cometía algún tipo de error.
La llevamos a su habitación para "acicalarla" y dejarla de forma cómoda para que la familia pudiera despedirse en condiciones.
Paquita llevaba por lo menos 5 horas muerta en aquel sillón, un sillón que estaba en el salón con el resto de residentes.
La dirección del centro, al estar fuera, no pudo personarse por allí, y me pidieron que me encargara yo del tema. No entrare en detalles por respeto. Pero si denunciare la falta de atención y de profesionalidad de la dirección ya que ni siquiera llamó a la familia para dar el pésame. Y no me parece un final digno para una persona, que por culpa de que las personas responsables de tu cuidado, no tengan la capacitación necesaria para ello. Teniendo en cuenta que ya se sabía la falta de preparación de esta persona antes de contratarla.
Por el amor de Dios, trabajamos con personas...
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